octubre 30, 2015

El capital en el siglo XXI

Al fin acabé de leer la obra de Thomás Piketty El capital en el siglo XXI. Ya lo sé, podría haberla acabado hace mucho y justificar que no tengo el suficiente tiempo para dedicarme al estudio, pero no es verdad. Lo que pasa es que soy muy mal lector y que cada página leída me ha costado mucho. Recuerdo que son 641 páginas en su edición en castellano. Debe ser (seguro que sí) consecuencia de mi déficit de atención.
Pero si he sido capaz de acabarlo ha sido por la forma en que está escrito. No sé, no me he sentido un estúpido ante la economía como casi siempre me pasa al leerla, y eso se debe a la forma en que el autor aborda sus contenidos. Lo cual, en los momentos que corren en los que "la imagen" parece tan importante - y nuestros defectos, una cosa a esconder-, es de agradecer.


Ahí van algunas reflexiones que me han surgido después de su lectura:

La primera es que remite ya desde la primera página a la Declaración de los Derechos del Hombre y Ciudadano como punto de partida de sus análisis. Cosa que me gusta.

La segunda es que su introducción -una revisión histórica y de las fuentes a consultar de 50 páginas-, es de una claridad y concisión que hacen su lectura comprensible al lector sin muchas dificultades. Cosa que voy a aprovechar en mis clases.

La tercera, que las relaciones entre la distribución del ingreso y la riqueza en el mundo a lo largo de la época contemporánea, objeto de sus análisis, apuntan más a las desigualdades provocadas que no a la igualdad perseguida por la economía clásica. Cosa que interpreto como un “contrapeso” a las tesis tan predominantes hasta el momento que parecen defender el “fin de la historia”, pues pone en valor las tesis originales de la economía clásica en todo momento para revertir la situación.

La cuarta, que “esa persona” individuo a la vez que ciudadano, es el centro de sus análisis. Cosa que dota a sus tesis de un Humanismo muy echado en falta últimamente en la literatura económica.



Finalmente, que a lo largo de sus páginas se va definiendo una economía no sólo para teóricos sino apta para “todo el público”, pues parece que el abordaje de los contenidos económicos han de ser más un trabajo de búsqueda de la interdisciplinariedad de sus argumentaciones hacia otros campos del conocimiento, que no una profundización abstracta de los mismos. Cosa que “democratiza” el conocimiento económico.

octubre 21, 2015

El fin y los medios de la educación financiera (1)

El pasado día 5 de octubre El País publico un artículo titulado "La educación financiera, antídoto contra la crisis de 2008" en el apuntaba que: Uno de cada seis jóvenes españoles tienen problemas para manejarse con una tarjeta de crédito o reconocer para qué sirve una factura. Los datos provienen de la evaluación de la competencias financiera que PISA realizó 2012, en la que España se sitúa por debajo de la media de la OCDE, especialmente respecto al porcentaje de centros que imparten educación financiera respecto al resto (48% frente al 84% de la OCDE).

El ministro socialista Ángel Gabilondo fue quien firmó el primer convenio con el Banco de España -BE- y la Comisión Nacional del Mercado de Valores -CNMV- para impulsar en 2008 el primer proyecto de formación financiera con vocación generalista, y el popular José Ignacio Wert quién acaba de introducir algunos contenidos tanto en primaria como en la ESO, todos ellos voluntarios para el alumno. Por su parte, el BE y la CNMV, que los verdaderos responsables del impulso de la educación financiera en España, han elaborado un Plan de Educación Financiera 2013-2017, en el que ponen en valor la formación financiera porque: Las generaciones más jóvenes no solo se enfrentarán a una mayor complejidad de los productos financieros, servicios y mercados, sino que además, una vez adultos, posiblemente afrontarán más riesgos. Ese es el fin de la educación financiera en España.

El aumento de la cultura financiera tiene beneficios significativos para todos los ciudadanos, usuarios actuales o potenciales de productos y servicios financieros, con independencia de la edad y del nivel de ingresos. La vida está llena de decisiones con trascendencia financiera (la formación de una familia, la adquisición de una vivienda, la compra de un automóvil, la jubilación) y es importante que todos los ciudadanos, ante esas decisiones, puedan ser conscientes de sus consecuencias financieras y aprendan a valorarlas.
Una buena cultura financiera, por tanto, ayuda a los individuos y a las familias a aprovechar mejor las oportunidades, a conseguir sus objetivos y a contribuir a una mayor salud financiera de la sociedad en su conjunto.

Plan de Educación Financiera 2013-2017

Y para conseguir ese fin de mejorar la cultura financiera del alumnado, la CNMV establece cinco acciones a emprender para el período 2013-2017.

Éstos, son los cinco medios para su impulso.
 
La extensión del Plan desde la edad escolar hasta la jubilación es la constatación de que en España la educación financiera se aborda desde la Educación No Formal mediante el impulso de entidades no educativas de todo tipo -la mayoría financieras-, porque su incursión dentro del sistema educativo debe formar parte de ese Plan diseñado, y por razones obvias: ni el profesorado, ni el alumnado, ni las familias, ni demás agentes educativos diseñan el mundo financiero. Es por ello que el margen de maniobra para el ámbito Formal de la Educación Financiera es, por decirlo amablemente, mínimo. Por tanto soy de la opinión de que esta educación en España es un proceso de arriba abajo lo que tiene unas grandes implicaciones educativas. 

Ya que el único contexto en el que es posible acometer ese fin perseguido es el de dar por sentado que ese "endeudamiento" (cada vez más complejo y cada vez de más riesgo, como afirma su Plan) determinará la vida adulta de la población infantil y juvenil, la aplicación de las competencias financieras se demostrarán a edades adultas cuando puedan participar de él, pero se han de aprender a edades tempranas porque será muy improbable su no participación en el mundo financiero, y los responsables de su enseñanza han de ser quienes dan por hecho que ése, y no otro, será el contexto futuro. Con lo que esas cinco líneas de actuación establecidos como los medios para hacer llegar la educación financiera también a la escuela, justifican de por sí el éxito del fin que persigue. 

El fin justifica los medios diseñados.

Pero el profesorado sabemos que a pesar de la que la educación tiene esa función propedéutica que acabo de exponer, también tiene una función progresista (por supuesto, y como no podría ser de otra manera), en el sentido de favorecer el "progreso" del alumnado como individuo con todas sus características y necesidades propias a su edad y entorno, pero también como ciudadano que ha de proveer de mayor libertad, competencia y equidad tanto a los distintos Mercados existentes, como a todo el conjunto de la sociedad. 

Sólo desde el ámbito de la Educación Formal los medios son los fines en sí mismos, con lo que los objetivos educativos nunca se diseñan a partir de una interpretación única de la vida futura porque ello deja de lado, infinidad de posibles vidas futuras que cada unos de nuestros alumnos y alumnas puede imaginar al respecto de eso que llamamos "endeudamiento". Y por supuesto, los objetivos formales de Educación financiera se diseñan para imaginar un mundo financiero mejor.

Así que sin poner en duda que en el futuro el diseño del mundo financiero cada vez estará más alejado de las personas, la Educación Formal puede proveer a la Educación Financiera de esa falta de perspectiva "progresista" que carece al no tener en cuenta que el alumnado, ya es individuo y ciudadano que participa del mundo financiero. Y si no es para "endeudarse" (y tiempo al tiempo...) si que participa de él, IMAGINANDO uno en el que él es un sujeto y no objeto del mismo. Es decir, en el que es un agente de transformación del mismo capaz de dotarlo de esa falta de educación financiera que ahora, más que nunca, demuestra.

octubre 17, 2015

Los Errores del Mercado como metáfora de la crisis de la Educación

A la hora de aprender, y consecuentemente también a la hora de enseñar qué es el Mercado y qué tipos de Mercado existen, la secuencia lógica es: primero estudiar qué es la competencia perfecta y posteriormente la competencia imperfecta.

Sucintamente, la competencia del Mercado es Perfecta cuando la libertad tanto del consumidor como de la empresa es la misma, o prácticamente la misma para llegar a un acuerdo de compra-venta. Sólo en los mercados de Competencia de Perfecta los factores que condicionan las decisiones económicas de ambos agentes económicos son controladas por ellos mismos, y como contrapartida, cualquier intercambio es posible y cualquier deseo puede ser cumplido, cuando el agente económico encuentra su contrapartida en otro agente que, a través de la archiconocida metáfora de la Mano Invisible que Adam Smith definió, toma como referencia el Precio como factor que mide la Cantidad de un determinado bien o servicio que desea intercambiarse.

Por contra, la competencia del Mercado es Imperfecta cuando ese puntal tan deseado como es el de la Libertad para competir por obtener la máxima contrapartida por ambos agentes económicos, no es equitativa, o prácticamente equitativa. Los mercados de Competencia Imperfecta son estudiados como situaciones en los que el grado de libertad no juega en beneficio de ambos sino sólo de uno. Ese agente siempre ha sido la empresa, y no cabe la menor duda de que la historia económica es la historia de los Errores de Mercado y que la Competencia Perfecta es la idea de lo que nos gustaría que fuese la economía.

A la hora de hablar de pedagogía y de economía, la Educación, tomada como una metáfora del Mercado cuando tomamos al alumnado y al profesorado como símiles de las familias y las empresas para el mundo económico, también tiene sus Errores. La Educación persigue también un Mercado de Competencia Perfecta de forma teórica, pero en la práctica, la actividad docente se aproxima más a la Competencia Imperfecta. Veámoslo.

Cuando la Educación es un Mercado en el que el Profesorado es el único proveedor de esos Bienes y Servicios que son los Contenidos Curriculares, la Educación es un Monopolio en el que las Familias -el alumnado- no tienen más remedio que aceptar el Precio -unas pruebas de evaluación- fijado por esas Empresas tan peculiares. ¿Cómo es posible este hecho? Muy sencillo. Al igual que en un Monopolio, en Educación, la libertad del alumnado para acceder a los Contenidos Curriculares desde otras fuentes que no sean las que provee del profesorado es nula, lo que le reporta  a un sólo Agente todo el control del Mercado de la Educación. Entonces, el paralelismo entre Economía y Educación es posible, especialmente cuando los que nos dedicamos a la enseñanza creemos firmemente que sólo nosotros somos los únicos que podemos proveer al Mercado de Enseñanza.

Al igual que en Economía el Monopolio es un Error del Mercado, la Educación así concebida también lo es, porque el Precio a pagar es único y la Competencia inexistente. Sólo es el Profesorado quien decide si el Consumidor consigue el Aprendizaje que es el Bien y Servicio que desea porque él Fija el Precio unilateralmente, y sólo él se cree con el poder de proveer de Contenidos Curriculares al Mercado de la Educación.



En un mercado de Competencia Perfecta para la Educación, cada una de las posibles notas que puede conseguir el Alumnado es un Punto de Equilibrio posible. El Precio y la Cantidad entonces no lo fija sólo la Empresa sino también el Consumidor, que decide que Precio está dispuesto a pagar por él –valorado en términos de esfuerzo y consolidación de Contenidos- y que Cantidad de Aprendizaje desea –valorado en términos de Mínimos de consecución y Atención a la Diversidad-.




Y no cabe la menor duda, al igual que en Economía, la Competencia Perfecta en Educación es también el Mercado deseado porque es el que provee de más Libertad a los Agentes que consumen y distribuyen Educación.