El ministro socialista Ángel Gabilondo fue quien firmó el primer convenio con el Banco de España -BE- y la Comisión Nacional del Mercado de Valores -CNMV- para impulsar en 2008 el primer proyecto de formación financiera con vocación generalista, y el popular José Ignacio Wert quién acaba de introducir algunos contenidos tanto en primaria como en la ESO, todos ellos voluntarios para el alumno. Por su parte, el BE y la CNMV, que los verdaderos responsables del impulso de la educación financiera en España, han elaborado un Plan de Educación Financiera 2013-2017, en el que ponen en valor la formación financiera porque: Las generaciones más jóvenes no solo se enfrentarán a una mayor complejidad de los productos financieros, servicios y mercados, sino que además, una vez adultos, posiblemente afrontarán más riesgos. Ese es el fin de la educación financiera en España.
El aumento de la cultura financiera tiene beneficios
significativos para todos los ciudadanos, usuarios actuales o potenciales de
productos y servicios financieros, con independencia de la edad y del nivel de
ingresos. La vida está llena de decisiones con trascendencia financiera (la
formación de una familia, la adquisición de una vivienda, la compra de un
automóvil, la jubilación) y es importante que todos los ciudadanos, ante esas
decisiones, puedan ser conscientes de sus consecuencias financieras y aprendan
a valorarlas.
Una buena cultura financiera, por tanto, ayuda
a los individuos y a las familias a aprovechar mejor las oportunidades, a
conseguir sus objetivos y a contribuir a una mayor salud financiera de la
sociedad en su conjunto.
Plan de Educación Financiera 2013-2017
Y para conseguir ese fin de mejorar la cultura financiera del alumnado, la CNMV establece cinco acciones a emprender para el período 2013-2017.
La extensión del Plan desde la edad escolar hasta la jubilación es la constatación de que en España la educación financiera se aborda desde la Educación No Formal mediante el impulso de entidades no educativas de todo tipo -la mayoría financieras-, porque su incursión dentro del sistema educativo debe formar parte de ese Plan diseñado, y por razones obvias: ni el profesorado, ni el alumnado, ni las familias, ni demás agentes educativos diseñan el mundo financiero. Es por ello que el margen de maniobra para el ámbito Formal de la Educación Financiera es, por decirlo amablemente, mínimo. Por tanto soy de la opinión de que esta educación en España es un proceso de arriba abajo lo que tiene unas grandes implicaciones educativas.
Ya que el único contexto en el que es posible acometer ese fin perseguido es el de dar por sentado que ese "endeudamiento" (cada vez más complejo y cada vez de más riesgo, como afirma su Plan) determinará la vida adulta de la población infantil y juvenil, la aplicación de las competencias financieras se demostrarán a edades adultas cuando puedan participar de él, pero se han de aprender a edades tempranas porque será muy improbable su no participación en el mundo financiero, y los responsables de su enseñanza han de ser quienes dan por hecho que ése, y no otro, será el contexto futuro. Con lo que esas cinco líneas de actuación establecidos como los medios para hacer llegar la educación financiera también a la escuela, justifican de por sí el éxito del fin que persigue.
El fin justifica los medios diseñados.
Pero el profesorado sabemos que a pesar de la que la educación tiene esa función propedéutica que acabo de exponer, también tiene una función progresista (por supuesto, y como no podría ser de otra manera), en el sentido de favorecer el "progreso" del alumnado como individuo con todas sus características y necesidades propias a su edad y entorno, pero también como ciudadano que ha de proveer de mayor libertad, competencia y equidad tanto a los distintos Mercados existentes, como a todo el conjunto de la sociedad.
Sólo desde el ámbito de la Educación Formal los medios son los fines en sí mismos, con lo que los objetivos educativos nunca se diseñan a partir de una interpretación única de la vida futura porque ello deja de lado, infinidad de posibles vidas futuras que cada unos de nuestros alumnos y alumnas puede imaginar al respecto de eso que llamamos "endeudamiento". Y por supuesto, los objetivos formales de Educación financiera se diseñan para imaginar un mundo financiero mejor.
Así que sin poner en duda que en el futuro el diseño del mundo financiero cada vez estará más alejado de las personas, la Educación Formal puede proveer a la Educación Financiera de esa falta de perspectiva "progresista" que carece al no tener en cuenta que el alumnado, ya es individuo y ciudadano que participa del mundo financiero. Y si no es para "endeudarse" (y tiempo al tiempo...) si que participa de él, IMAGINANDO uno en el que él es un sujeto y no objeto del mismo. Es decir, en el que es un agente de transformación del mismo capaz de dotarlo de esa falta de educación financiera que ahora, más que nunca, demuestra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.